AJUSTA SIEMPRE TU CASCO!

Llevar el casco suelto puede suponer un gran peligro en caso de sufrir una colisión o una caída.

Ajustar bien el casco de la moto es una de las acciones más importantes que cualquier conductor debe llevar a cabo antes de circular. Esta afirmación que puede parecer de Perogrullo y obvia para cualquiera que se haya montado alguna vez en una motocicleta no debe tomarse a la ligera, puesto que nuestras vidas dependen de ello.

Y es que, en ocasiones tendemos a relajarnos en exceso y no terminamos de ajustar bien la cinta que sujeta el casco. Esto hace que la sujeción no sea la correcta, lo que en caso de accidente se traduce en un aumento de los riesgos… los cuales pueden llegar a ser fatales.

UN CASCO DE NUESTRA TALLA, no obstante, antes de apuntar la necesidad de abrocharse bien el casco, hay que recordar que el que llevemos puesto debe ajustarse perfectamente a nuestro cráneo. Esto significa que no debe haber holgura en las partes acolchadas. Si estas están viejas y notamos que no se ajustan como debieran, habrá que cambiarlas, puesto que el casco nunca debe “bailar”.

Asimismo, conviene tener presente que un casco que no es el nuestro, probablemente no nos va a proteger de igual modo, de manera que cuando nos dejan uno, ha de ser circunstancialmente.

BIEN FIJADO una vez comentado lo anterior, llega el momento de abrocharse bien el casco, es decir, de ajustarlo todo lo posible a nuestra cabeza. En este punto hay que comentar que muchos motociclistas no suelen llevarlo de un modo correcto, lo que implica que están poniendo en juego su vida.

Cuando se sufre un accidente, el impacto provoca que las partes acolchadas se deformen para no afectar a nuestro rostro. Esto provoca que se produzca una holgura en el interior, especialmente en la zona de la barbilla y la correa. Si el casco va bien abrochado, no existirá ningún problema, pero si no es así, puede salir despedido, dejando nuestra cabeza sin protección y expuesta a un golpe que puede ser mortal.

Ni que decir tiene que en el caso de los cascos abiertos o los modulares, estas precauciones han de ser todavía mayores, ya que es mucho más sencillo que tiendan a salir despedidos por el simple hecho de que no cubren todo el cráneo.

CUIDANDO LOS CIERRES como cualquier motociclista sabrá, hay diferentes tipos de cierre para evitar que el casco se nos caiga. El micrométrico o de clip es muy sencillo de utilizar y es muy cómodo a la hora de ponerse y quitarse la protección. Sin embargo, no podemos dejar que la correa ceda puesto que en un golpe podría abrirse.

Por otra parte, cuando el cierre es en hebilla de doble D, es más complicado que esto ocurra, pero si no se ajusta correctamente o no se abrocha como debe, la consecuencia será la misma: que el casco no realice bien su labor de proteger al conductor.

Finalmente, cabe señalar que no llevar el casco abrochado es motivo de multa, con lo que, si alguien no desea cuidar de su propio bienestar, las autoridades le pueden sancionar del mismo modo que si no lo llevara puesto.